martes, 30 de octubre de 2012

Para los compañeros del curso de cetrería

Esta entrada es principalmente un aviso para los compañeros del curso de cetrería. Sabéis que he estado sacando fotos varios días y a lo tonto tengo unas cuantas. Las voy a colgar en dropbox para que podáis descargarlas, pero necesito que me hagáis llegar vuestros emails para poder enviaros la invitación de descarga. Podéis dejármelos aquí o mandarme un correo 

domingo, 21 de octubre de 2012

Rapaces nocturnas (Cetrería III)

Tengo que reconocer que esto del curso de cetrería es una mina para mostraros nuevas aves en el blog, así que hoy vamos con algunas de las especies más simpáticas: las rapaces nocturnas, concretamente los búhos.

Búho real (Bubo bubo)

Contrariamente a lo que piensa mucha gente, los búhos tienen una vista estupenda, y son capaces de cazar tanto de día como de noche. No obstante la principal diferencia con las rapaces diurnas es su sentido del oído. Mientras que los halcones y águilas tienen un oído de sensibilidad parecida a la del oído humano, las rapaces nocturnas presentan este sentido muy desarrollado, tanto que ¡son capaces de oír a un ratón mordisquear un grano de trigo a 300 metros de distancia! Esto se debe a que tienen los pabellones auditivos asimétricos (uno está ligeramente más alto que el otro). En España existen diferentes especies de rapaces nocturnas, desde los pequeños autillos y mochuelos hasta el enorme búho real (alias el Gran Duque), pasando por las lechuzas, cárabos, etc.

lunes, 8 de octubre de 2012

Bajo Vuelo (Cetrería II)

Continuando un poco con lo aprendido en el curso de Paco (estoy toda la semana esperando que llegue el sábado por la mañana jeje), hoy explicamos una de las modalidades de la cetrería: el bajo vuelo.
Esta variante consiste a grandes rasgos en la caza de especies de vuelo bajo como la perdiz o la codorniz, o de mamíferos como el conejo y la liebre. Se desarrolla con el ave en el puño, batiendo el campo hasta que salta la presa; entonces se lanza al ave que persigue a la presa (hasta capturarla o fallar).
En esta modalidad se emplean rapaces de vuelo ágil y rápido, capaces de realizar los vertiginosos quiebros de las presas. En función de la presa a capturar se elige el tipo de ave; las más habituales son:
  • Azor (Accipiter gentilis): el rey del bajo vuelo tanto para pelo (conejo y liebre) como para pluma (perdiz, faisán, urraca, pato...). Un auténtico misil de 1 kg de peso, garras de acero y una agilidad asombrosa (lástima su áspero carácter y su plumaje delicado).
  • Aguililla de Harris (Parabuteo unicinctus): muy utilizada por su buen carácter y fácil adiestramiento. Es un buen cazador de pelo, ágil y resistente, aunque no tanto como el azor. En un futuro no muy lejano, espero que este sea mi pájaro.
El menda con un torzuelo de aguililla de Harris

miércoles, 3 de octubre de 2012

Descubriendo un mundo nuevo (Cetrería)

Bueno, bueno, seguro que mis escasos lectores (soy consciente de que no todos los seguidores resultan ser luego lectores) empezaban a preguntarse si no habría abandonado por segunda vez el blog. Evidentemente no, pero el caso es que llevo varias semanas empezando a introducirme en un nuevo (para mi) y fascinante mundo: la cetrería.
Todos sabemos (o creemos saber, porque realmente no tenemos ni pajolera idea) lo que es la cetrería. En ocasiones hemos visto alguna rapaz adiestrada, en el cine o la televisión; los más afortunados incluso han asistido a una exhibición de rapaces en alguna feria. Pero amigos, la sensación de recibir a un ave de presa en tu brazo, observando privilegiadamente la perfección de su vuelo al acercarse a ti, es algo maravilloso e indescriptible. Recapitulamos.
Obviamente, por trabajo y afición, siento una fascinación por las aves salvajes, especialmente por las rapaces. Muchas veces (algunas ya os las he contado y otras no) me he quedado observando a los halcones peregrinos volando en torno a su cantil, o a los cernícalos capturando langostas y libélulas en los campos; ya contamos aquí la majestuosidad del águila real. Pero estas observaciones, pese a ser preciosas, tenían un "defecto": nunca puede acercarse uno en exceso al animal, observar de cerca el brillo de sus plumas, la fuerza de sus garras o la inteligencia de sus ojos. Así que de ahí a empezar a indagar sobre la cetrería había un paso.

Arte milenario